Información sobre la demanda por conmociones cerebrales causadas en la NFL

En cada partido de la NFL se han observado distintas lesiones sufridas por los jugadores, pues se trata de un deporte en el que se ven expuestos a contacto constante con el resto de los jugadores, y en la mayor parte de las ocasiones, se trata de interacciones rudas que llevan a golpes fuertes.

¿Cuál es el origen de esta demanda?

Dave Duerson, tuvo una carrera profesional en el fútbol americano como jugador de los Chicago Bears, New York Giants, y los Cardenales de Phoenix, la cual duró de 1983 a 1993.

Sin embargo, después de tantos años dedicándose al deporte, este jugador decidió quitarse la vida en Febrero del 2011, pues llevaba meses sufriendo dolores de cabeza muy intensos, visión borrosa, e incluso pérdida de la memoria.

Duerson se quitó la vida disparándose en el pecho, pero dejando claras sus intenciones: quería que su cerebro fuera estudiado por la Universidad de Medicina de Boston pues sospechaba que presentaba daños severos debido a su carrera deportiva.

Los estudios confirmaron sus sospechas, pues se descubrió que presentaba severos traumas en el cerebro, así como CTE avanzada (Encefalopatía crónica traumática), una enfermedad degenerativa en el cerebro causada por muchos golpes en la cabeza.

Esta evidencia sirvió para estudiar a otros jugadores fallecidos, pues todos presentaban los mismos síntomas y la misma enfermedad en mayor o menor grado. Es decir, se descubrió que jugar fútbol podía causar daños irreparables e incurables en el cerebro.

En el 2012, más de 4,500 jugadores, parejas, e incluso algunos representantes, firmaron una demanda por conmociones, demandando a la NFL por una compensación para todos aquellos que presentaban daño neurológico.

¿Cuáles son los pormenores de la demanda?

Actualmente, existen alrededor de 4,500 jugadores o involucrados que han pedido una compensación por los daños sufridos –por pérdida de consorcio y asociación en el caso de la familia de Duerson –pues insisten que la NFL sabía de los peligros a largo plazo y argumentan que ocultaron estos daños para no perder el negocio millonario que representa este deporte.

La demanda argumenta que:

•    La NFL fue negligente porque tenía un deber de proteger a sus jugadores de los daños posibles. Este acto de negligencia ha causado daño cerebral a largo plazo a sus jugadores.
•    Desde la década de los 50, la NFL ha negado los peligros de los golpes constantes aunque se trata de información sustentada por estudios científicos.
•    Los demandantes también presentaron una cláusula de responsabilidad contra la empresa fabricante de cascos Riddell, por no diseñar cascos seguros que protegieran a los jugadores de golpes severos en la cabeza.

En el año 2013 se determinó que la demanda daría una compensación de $765 millones de dólares a los afectados; sin embargo, un año después un juez la regresó para que todos los involucrados se aseguraran de que el monto era justo para todos, pues aunque la cantidad es una suma grande de dinero, la NFL gana hasta 9 billones por año.

Hasta la fecha no se ha llegado a un acuerdo sobre el monto, pues inicialmente se dijo que los jugadores que habían sido diagnosticados con CTE antes de Abril del 2015 podrían recibir 4 millones cada uno; sin embargo, esta suma no cubría a jugadores que demandaron y que aún no habían sido diagnosticados con la enfermedad para esa fecha. Es decir, que se les daría una compensación por el sufrimiento que padecían, pero que si posteriormente eran diagnosticados con la enfermedad, la NFL no aumentaría la compensación dada.

Esta cláusula le otorgaba los 4 millones a la familia de Duerson (el exjugador de los Chicago Bears), pero no a los familiares de Ken Stabler (exjugador de los Raiders de Oakland), quien murió en Julio de 2015 y cuyo diagnóstico fue póstumo.

Posteriormente, se determinó que la cantidad de 765 millones sería aumentada a 1 billón, la cual cubriría las necesidades de más de 20,000 jugadores retirados durante los próximos 65 años.

Aunque esta compensación no cubre futuros diagnósticos de CTE, cubre daños y tratamientos por Alzheimer, Parkinson, enfermedad de Lou Gehrig (Esclerosis lateral amiotrófica), y demencia.

Esta cantidad fue confirmada por la corte a finales de Septiembre de 2016, aunque la NFL no reconoció la culpa ni ha sido juzgada por esos cargos.

Consecuencias de la demanda

Aunque la mayoría de los jugadores y familiares de estos saben que es un deporte que presenta altos riesgos físicos debido al intenso y constante contacto con el resto de los jugadores, a partir de ahora tendrán que considerar el daño cerebral como uno de ellos, pues un 43% de veteranos de este deporte comienza a presentar (o ya presenta) síntomas relacionados con estas enfermedades, tales como insomnio severo, demencia, bipolaridad, migraña, visión borrosa, y pérdida de memoria.

Por otra parte, la NFL ya se encuentra realizando fundaciones para financiar estudios sobre el daño cerebral ocasionado por el deporte y alternativas para reducirlo, así como un incremento de presupuesto a las compañías que manufacturan cascos para dar mayor seguridad a los jugadores y evitar que las lesiones sigan siendo tan graves.

Mientras estos estudios arrojan resultados confiables, es conveniente que todos los jugadores que lleven años dedicándose a este deporte, se realicen revisiones médicas constantes para evitar daños mayores.

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