Responsabilidad suplementaria en accidentes

Los accidentes pueden suceder incluso a los buenos conductores, aunque es más probable que le sucedan a aquellos conductores distraídos o a los conductores imprudentes, así que si se presta un automóvil a una persona que suele conducir imprudentemente, es probable que tenga que pagar los daños por un accidente que usted no provocó.

En caso de que haya prestado su automóvil para que lo condujera alguien más y este se vea involucrado en un accidente, usted puede tener que pagar por los daños ocasionados por alguien más.

 

Si se presta el coche

En muchos Estados, tanto el dueño del automóvil como el conductor del mismo vehículo pueden ser demandados bajo una ley de “responsabilidad secundaria”. Incluso en caso de que no se quiera culpar al dueño del vehículo, el estatuto de “encomienda negligente” puede convertirlo en responsable por las lesiones que provoque un conductor al que se le confió el coche.

Por ejemplo, en los casos donde los hijos toman el coche de los padres, son estos últimos los que tienen que hacerse enteramente responsables en caso de que el conductor sea menor de edad, aún si el menor no está catalogado como protegido por la póliza de seguros.

Muchos de estos accidentes suceden porque los jóvenes aún viven con sus padres y no pueden costearse su propio coche, y aunque la mayoría cuentan con licencia o permiso de conducir vigente, suelen ser más distraídos e imprudentes que aquellas personas un par de años mayores.

Existe un alto índice de conductores distraídos, desde aquellos que comen o beben en el coche, hasta los que se interesan más por cambiar su música. Sin embargo, los conductores jóvenes son los que más textean o utilizan el celular al conducir, lo que los hace más propensos a sufrir accidentes por no prestar la suficiente atención al camino.

Si presta un automóvil a menores de edad, asegúrese de no darles un mal ejemplo manejando de forma inconsciente o utilizando el celular al mismo tiempo.

Si se contrata un chofer

Esto sucede especialmente en las empresas grandes o las que se especializan en entregas, y son los jefes quienes se deben hacer responsables por los accidentes que puedan sucederles a sus empleados, especialmente si manejaban un coche propiedad de su empleador. Sin embargo, este tipo de responsabilidad sólo es válida cuando el empleado conducía el automóvil por un viaje específico de trabajo, no cuando realizaba un viaje por motivos personales.

Es decir, sólo será válida la responsabilidad suplementaria si el empleador sabía que su empleado estaba realizando algún encargo de trabajo.

Si se sufre un accidente a causa del camino

Por otra parte, se puede apelar una responsabilidad secundaria por dos motivos más: si se sufre un accidente a causa de defectos de fábrica del vehículo, o bien, si se sufrió porque el camino presentaba daños o reparaciones sin anunciar.

En caso del vehículo defectuoso, se puede demandar por responsabilidad del producto en contra de la compañía que lo manufacturó.

En caso de que se sufriera un accidente causado por desperfectos en el camino (como baches o coladeras sin tapar, o material de construcción desperdigado por el camino) se puede hacer una reclamación contra la policía de caminos, o cualquier otro departamento encargado de mantener en buen estado el camino donde sucedió el accidente.

En cualquiera de estos casos, lo mejor es contactar a un abogado para asesorarle profesionalmente sobre cómo se debe actuar, pues en muchas ocasiones puede terminarse pagando una responsabilidad completa si el caso no se evalúa correctamente o si no se demuestra que se trató de una responsabilidad suplementaria.

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